Escrita por el Profesor K.S. Ramakrishna Rao, un no musulmán, sobre la vida de Muhammad desde un punto de vista histórico. Prof. KS Ramakrishna Rao, es el Jefe del Departamento de Filosofía de la Facultad de Gobierno para las mujeres de la Universidad de Mysore, India

Reproducido de “Islam y la edad moderna”, Hydrabad, marzo 1978.

Muhammad nació en el desierto de Arabia, según historiadores musulmanes, el 20 de abril de 571. Su nombre significa el más elogiado. Él es para mí la mente más grande entre todos los hijos de Arabia. Él es mucho más que todos los poetas y reyes que lo precedieron en ese desierto impenetrable de arena roja.

Cuando él apareció, Arabia era un desierto — nada. De la nada un nuevo mundo tomó forma del espíritu de Muhammad — una nueva vida, una nueva cultura, una nueva civilización, un nuevo reino que se extendió desde Marruecos a India se influyó en el pensamiento y la vida de tres continentes — Asia, África y Europa.

Cuando pensé en escribir sobre ‘Muhammad el profeta’ (Muhammad the prophet), estaba algo indeciso porque suponía escribir sobre una religión que no profeso y es un asunto delicado, ya que muchas personas profesan varias religiones y pertenecen a diversas escuelas de pensamiento y denominaciones incluso en la misma religión. Aunque a veces, se dice que la religión es enteramente personal, no se puede negar que tiene una tendencia a envolver el universo entero visible e invisible. De alguna manera cala algo nuestros corazones, nuestras almas, nuestras mentes sus consciencias así como niveles subconscientes y también inconscientes. El problema adquiere una gran importancia cuando hay una convicción profunda de que nuestro pasado, presente y futuro, todos dependen de un suave y delicado hilo de seda. Si resulta ser que somos bastante sensibles, el centro de gravedad estará probablemente en un estado de muchísima tensión. Visto de otra manera, cuando menos se diga sobre otra religión, mejor. Dejemos que las religiones estén ocultas e incrustadas en la resistencia del interior de nuestros corazones fortificados por los irrompibles sellos de nuestros labios.

Pero hay otro aspecto de este problema. El hombre vive en sociedad. Nuestras vidas están ligadas con las vidas de otras queriendo o no, directamente o indirectamente. Comemos el alimento producido del mismo suelo, bebemos aguade la misma fuente y respiramos el mismo aire. Incluso mientras mantenemos firmemente nuestras ideas, sería bueno, si intentásemos adaptarnos a nuestros alrededores, además si sabemos hasta cierto punto cómo la mente de nuestro vecino piensa y cuáles son las principales fuentes de sus acciones. Desde ese ángulo de visión es altamente deseable que uno deba intentar conocer todas las religiones del mundo, en un sentido apropiado, para promover la mutua comprensión y una mejor apreciación de nuestros vecinos, próximos y lejanos.

Además, nuestros pensamientos no están, como parecería, dispersos sobre una superficie. Se han cristalizado alrededor de unos núcleos en la forma de grandes religiones del mundo y de creencias religiosas vivas que guían y motivan las vidas de millones de personas que habitan esta nuestra tierra. Es nuestro deber, si tenemos alguna vez el ideal de ser ciudadanos del mundo, hacer un poco de esfuerzo para conocer las grandes religiones y sistemas de filosofía que han gobernado a la humanidad.

A pesar de estas observaciones preliminares, el sentido en estos campos de la religión, donde hay a menudo un conflicto entre intelecto y emoción es tan resbaladizo que constantemente uno se acuerda de tontos que se meten donde los ángeles temen pisar. Tampoco es tan complicado desde otro punto de vista.

El tema de mi escrito es sobre los principios de una religión que es histórica y su profeta, que también es una personalidad histórica. Incluso un crítico hostil como el señor Guillermo Muir que habla sobre el Sagrado Corán dice eso: “No hay probablemente en el mundo otro libro que haya permanecido durante doce siglos con un texto tan puro.” Además he de añadir que el profeta Muhammad es también una personalidad histórica, cada acontecimiento de su vida se ha registrado cuidadosamente e incluso los detalles más diminutos se han preservado intactos para la posteridad. Su vida y trabajos no se envuelven en misterio.

Hoy mi trabajo se aclara aún más ya que están desapareciendo rápidamente los días en que el Islam era altamente mal presentado por algunos de sus críticos por razones políticas o de otro tipo. El Profesor. Bevan escribe en la historia medieval de Cambridge (Cambridge Medieval History): “los relatos de Muhammad y el Islam que fueron publicados en Europa antes de comienzos de siglo XIX deben ser considerados como curiosidades literarias”. Mi problema al escribir esta monografía es más fácil porque ahora generalmente no nos alimentamos de esa clase de historia y se necesita mucho tiempo para precisar nuestra mala representación del Islam.

La teoría del Islam y de la espada, por ejemplo, no se oye ahora con frecuencia en ninguna parte cuyo nombre sea digno de mencionar. El principio del Islam de que no hay obligación en la religión es bien sabido. Gibbon, un historiador de gran reputación en el mundo, dice: “un principio pernicioso se ha imputado a los Mahometanos, el deber de exterminar todas las religiones con la espada.” Esta acusación basada en la ignorancia y fanatismo, dice el historiador eminente, es refutada por el Corán, por la historia de las conquistas de los musulmanes y por su tolerancia pública y legal de Cristianismo. El gran éxito de la vida de Muhammad es debido a mera fuerza moral, sin un golpe dela espada.

Durante el polvo y la tormenta del combate siempre que llegaba la hora de la oración, y es cinco veces cada día, la oración en congregación no podía ser pospuesta, incluso en el campo de batalla. Un grupo se ocupaba de inclinar sus cabezas ante Dios, mientras otros se ocupaban del enemigo. Después de acabar la oración, los dos grupos se intercambiaban las posiciones. Para los Árabes, que lucharían durante cuarenta años por una pequeña provocación consistente en que un camello que pertenecía al huésped de una tribu se había perdido en la tierra de pasto que pertenecía a la otra tribu y ambos lados habían luchado hasta que perdieron 70.000 vidas entre todos amenazando la extinción de ambas tribus, a tales árabes furiosos, el profeta del Islam les enseñó autocontrol y disciplina hasta el nivel de rezar incluso en el campo de batalla. En la era del barbarismo, el campo de batalla fue humanizado y estrictas instrucciones fueron dadas para no engañar, no romper acuerdo, no mutilar, no matar a niño o mujer o anciano, no cortar o quemar palmera, no cortar un árbol frutal, no molestar a ninguna persona que esté ocupada en sus rezos. El trato dado a sus peores enemigos es el ejemplo más noble para sus seguidores.

En la conquista de La Meca, él estaba en el punto culminante de su poder. La ciudad que había rechazado escuchar sumisión, que lo había torturado a él y a sus seguidores, había obligado a él y a su gente a exiliarse y que los había perseguido de manera implacable y boicoteado incluso cuando él se había refugiado en un lugar distanciado más de200 millas, esa ciudad ahora estaba a sus pies. Por las leyes de guerra él habría podido justamente vengar todas las crueldades infligidas sobre él y su gente. ¿Pero qué trato les concedió? El corazón de Muhammad fluyó con el afecto y él declaró: “este día, no hay REPROBACIÓN contra vosotros y todos sois libres.” “este día” él proclamó: “pisoteo bajo mis pies todas las distinciones entre hombre y hombre, todo odio entre hombre y hombre”.

Éste fue uno de los principales motivos de por qué él permitió la guerra en autodefensa, para unir a los seres humanos. Y una vez conseguido el objetivo, incluso sus peores enemigos fueron perdonados; hasta los que mataron a su querido tío Hamza, destrozaron su cuerpo, desgajaron su cuerpo hasta abrirlo, incluso masticaron un pedazo de su hígado. Los principios universales de fraternidad y la doctrina de igualdad de la humanidad que él proclamó representan una contribución muy grande de Muhammad a la elevación social de la humanidad. Todas las grandes religiones han predicado la misma doctrina pero el profeta del Islam había puesto esta teoría en práctica real y su valor será reconocido completamente, quizás de aquí a siglos, cuando la consciencia internacional se despierte, los prejuicios raciales desaparezcan y una mayor fraternidad de la humanidad empiece a existir.

La Srta. Sarojini  Naidu que habla sobre este aspecto del Islam dice: “era la primera religión que predicó y practicó la democracia; en la mezquita, cuando suena el minarete y los creyentes se juntan, la democracia del Islam se manifiesta cinco veces al día cuando el campesino y el rey se arrodillan de lado a lado y proclaman, Solo Dios es grande.” La gran poeta de India continúa: “me he sorprendido una y otra vez por esa unidad indivisible del Islam que hace a un hombre por instinto hermano. Cuando conoces a un egipcio, un argelino, un indio y un turco en Londres, no importa que Egipto sea patria de uno y La India sea patria del otro”.

Mahatma Gandhi, en su inimitable estilo, dice que “alguien ha dicho que los europeos en Sudáfrica temen la llegada del Islam– el Islam que civilizó España, Islam que llevó la luz de antorcha a Marruecos y predicó al mundo el Evangelio dela fraternidad. Los europeos de Sudáfrica temen la llegada del Islam. Pueden demandar igualdad con las razas blancas. Pues bien que tengan miedo de ello, si la fraternidad es un pecado. Si es igualdad de razas de distintos colores entonces su miedo está bien fundado”.

Cada año, durante el Hajj, el mundo es testigo del maravilloso espectáculo de esta exposición internacional del Islam nivelando las distinciones de la raza, color y rango. No solo los europeos, africanos, árabes, persas, indios, chinos todos se juntan en La Meca como miembros de una familia divina, pero se visten lo mismo, cada persona en dos simples partes de ropa blanca sin costuras. Una parte rodea el lomo y la otra sobre los hombros, cabeza al descubierto sin pompa o ceremonia, repitiendo “aquí estoy, Oh Dios; en respuesta a Tu mandato; aquí estoy.” Así pues no queda nada para distinguir a los de arriba de los de abajo y cada peregrino lleva a su hogar la impresión del significado internacional del Islam. En la opinión del profesor Hurgronje “la liga de las naciones fundada por el profeta del Islam instauró el principio de la unidad internacional de la fraternidad humana con tales fundamentos universales como para mostrar una luz a otras naciones”. En las palabras del mismo profesor “el hecho es que ninguna nación del mundo puede demostrar un paralelo a lo que el Islam ha hecho con la realización de la idea de Liga de naciones.”

El profeta del Islam trajo el reinado de la democracia en su mejor forma. El Califa Ali y yerno del profeta, el califa Mansur, Abbas, el hijo del Califa Mamun y muchos otros califas y reyes tuvieron que aparecer ante el juez como personas corrientes en cortes islámicas. Incluso hoy sabemos cómo los negros eran tratados por las civilizadas razas blancas. Considérese el estado de Bilal, un esclavo negro en los días del profeta del Islam, casi 14 siglos atrás. El cargo de llamar a los musulmanes para la oración era considerado de un estatus en los primeros días del Islam y fue ofrecido a este negro esclavo. Después de la conquista de la Meca, él profeta le ordenó a él para llamar a la oración y el negro esclavo, con su color negro y gruesos labios, subió al techo de la sagrada mezquita en la Meca, llamada la Kaaba, la más histórica y la más sagrada mezquita en el mundo islámico. Por esto, algunos árabes orgullosos y doloridos gritaron ruidosamente: “Oh, este negro esclavo, miseria para él. Él se sube al tejado del sagrado ka’ba para llamar a la oración”. En este momento el profeta anunció al mundo este verso del sagrado Corán por primera vez. “Oh humanidad, hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Alá, el más noble de entre vosotros es EL QUE MÁS LE TEME. Alá es omnisciente, está bien informado”. Y estas palabras del Sagrado Corán crearon una transformación tan poderosa que el Califa del Islam, el más puro de los árabes por nacimiento, ofreció a su hija en unión a este esclavo negro y siempre que el segundo Califa del Islam, conocido en la historia como Umar el grande, el comandante de la fe, veía a este esclavo negro, se paraba inmediatamente en reverencia y le daba la bienvenida diciendo “aquí viene nuestro maestro; aquí viene nuestro señor”. Qué enorme cambio produjo el Corán en los árabes, los hombres más orgullosos en la tierra en aquel momento.

Esa es la razón por la que Goethe, el más grande de los poetas alemanes, hablando sobre el Sagrado Corán declaró que “este libro seguirá ejerciendo a través de todas las edades una influencia potente”. Esa también es la razón por la que George Bernard Shaw dice: “si cualquier religión tiene la ocasión de reinar sobre Inglaterra, digamos, Europa, dentro de100 años, esa es el Islam”.

Es el mismo espíritu democrático del Islam que liberó a la mujer de la esclavitud del hombre. El señor Charles Edward Archibald Hamilton dice que el “Islam enseña la ausencia de pecado original en el hombre. Enseña que el hombre y la mujer han venido de la misma esencia, poseen la misma alma y han sido equipados con igualdad de capacidades a nivel intelectual, espiritual y moral”. Los árabes tenían una fuerte tradición según la cual quien pudiera golpear con fuerza la lanza y manejar la espada heredaría. Pero el Islam vino como el defensor del sexo más débil y dio a las mujeres el derecho a compartir la herencia de sus padres. Dio a las mujeres el derecho ase propietarias, algo que aún doce siglos más tarde, en 1881, Inglaterra, supuesta cuna de la democracia, adoptó del Islam. El acta fue llamada “acta de la mujer casada”. Pero siglos antes, el profeta del Islam había proclamado que “las mujeres son semejantes mitades a los hombres. Los derechos de las mujeres son sagrados. Procurad que sus derechos les sean concedidos”.

El Islam no se refiere directamente a los sistemas políticos y económicos, pero indirectamente en la medida que los asuntos políticos y económicos influyen en la conducta del hombre, establece algunos principios muy importantes para gobernar la vida económica. Según el profesor Massignon, mantiene el equilibrio entre los extremos exagerados y siempre prevé la construcción de un carácter como base para la civilización. Esto se asegura por unas leyes sobre la herencia, por un sistema organizado de caridad conocido como Zakat, y declarando ilegales todas las practicas anti-sociales en el campo económico como: monopolio, usura, seguro de ingresos previos no ganados después; arrinconando a mercados monopolios que crean una escasez artificial de cualquier materia para forzar la subida de los precios. El juego es ilegal. La ayuda a las escuelas, a los lugares de rezo, a los hospitales, el cavar los pozos, abrir orfanatos son actos muy virtuosos. Los orfanatos surgieron por primera vez, se dice, bajo las enseñanzas del profeta del Islam. El mundo debe sus orfanatos a ese profeta nacido huérfano.

“Bueno todo esto” dice Carlyle sobre Muhammad  “la voz natural de la humanidad, de la compasión y de la equidad, morando en el corazón de este hijo salvaje de la naturaleza”- dice. Un historiador dijo una vez que un gran hombre debe ser juzgado por tres pruebas: ¿Era él un verdadero metal para sus contemporáneos? ¿Era lo bastante grande por encima de los estándares de su edad? ¿Dejó alguna cosa como legado permanente para el mundo en general? Esta lista puede ser más extensa, pero estas tres pruebas de la grandeza se dan sumamente expresas en su más alto grado en el caso del profeta Muhammad. Algunas ilustraciones de las dos últimas se han mencionado anteriormente.

La primera es: ¿Era el profeta Muhammad un verdadero metal para contemporáneos? Los registros históricos demuestran que todos los contemporáneos de Muhammad, amigos y enemigos, reconocieron excelentes cualidades: la honradez intachable, las nobles virtudes, la sinceridad absoluta y la fiabilidad del profeta del Islam en todos los caminos de la vida y en cada esfera de la actividad humana. Incluso los judíos y los que no creyeron en su mensaje, lo adoptaron como juez para resolver sus disputas personales por su virtud de perfecta imparcialidad. Incluso los que no creyeron en su mensaje se vieron forzados a decir “Oh Muhammad, no te llamamos mentiroso, pero negamos a Él, quien te ha dado el libro y te ha inspirado con el mensaje.” Pensaron que era un poseído. Intentaron librarse de él con la violencia. Pero el mejor de ellos vio que una nueva luz había amanecido en él y se apresuraron a él para buscar la aclaración.

Es una característica notable en la historia del profeta del Islam que en su entorno más cercano, su querido primo y sus amigos de la niñez, quienes le conocían más íntimamente, no fueron exhaustivamente imbuidos con la verdad de su misión y fueron convencidos de la autenticidad de su inspiración divina. Si estos hombres y mujeres, nobles, inteligentes, educados y íntimamente familiarizados con su vida privada hubiesen percibido las muestras más pequeñas de engaño, fraude, deseos terrenales, o carencia de la fe en él, la esperanza moral de Muhammad de regeneración, el despertar espiritual, y la reforma social; todo habría estado abocado al fracaso desde el principio y todo el edificio se hubiera derrumbado en pedazos en un m omento. Por el contrario, encontramos que la dedicación de sus seguidores era tal que voluntariamente le aceptaron como dictador de sus vidas. Experimentaron por él persecuciones y peligro; confiaron, obedecieron y lo honraron incluso en la tortura más atroz y la más severa agonía mental causada por la excomunión incluso hasta la muerte. ¿Acaso hubiera sido esto así, si ellos hubieran notado la menor falta en su maestro?

Lea la historia de los primeros convertidos al Islam, y cada corazón se derretiría a la vista del tratamiento brutal de inocentes musulmanes: hombres y mujeres. Sumayya, una inocente mujer, cruelmente hecha pedazos por lanzas. Otro ejemplo es el de Yassir, cuyas piernas se atan a dos camellos y a las bestias se les conduce en direcciones opuestas. A Khabbab bin Arat le hacen tumbar sobre una cama de carbón ardiendo y tiranos sin piedad apoyan brutalmente las piernas sobre su pecho de modo que él no pueda moverse y eso hace que incluso la grasa que está debajo de su piel se derrite. Khabban bin Adi es llevado a muerte de una manera cruel mediante la mutilación y cortando su carne en trozos. En medio de sus torturas, al ser preguntado si no le gustaría que Muhammad estuviera ahora en su lugar en vez de estar con su familia, el sufridor gritaba que estaba gustosamente preparado para sacrificarse el mismo, su familia y sus hijos y ¿por qué fue que esos hijos del Islam no solo se rindieron a su profeta y a su alianza sino que además les hicieron el regalo de sus corazones y almas a su maestro? ¿Acaso no es la intensa fe y la convicción por parte de los inmediatos seguidores de Muhammad, el testimonio más noble de su sinceridad y de su estado completamente absorto en la tarea designada? Y estos hombres no eran de baja posición o mentalmente disminuidos.

Alrededor de él en los primeros días, se juntaron la flor y nata de la nobleza de la Meca, hombres de posición, rango, abundancia y cultura, sus propios amigos, parientes, los que sabían todo sobre su vida. Los primeros cuatro Califas, con sus destacadas personalidades, se convirtieron durante este período. La enciclopedia Británica dice que “Muhammad es el más afortunado de todos los profetas y personalidades religiosas”. Pero el éxito no era el resultado de un mero accidente. No era un golpe de fortuna. Era un reconocimiento del hecho de que era un metal verdadero por sus contemporáneos. Era el resultado de su admirable y convincente personalidad.

¡La personalidad de Muhammad! Es lo más difícil para alcanzar la verdad. Solamente puedo vislumbrar una parte de ella. ¡Qué dramática sucesión de escenas típicas! Hay un Muhammad profeta, hay un Muhammad general; Muhammad rey; Muhammad guerrero; Muhammad hombre de negocios; Muhammad predicador; Muhammad filósofo; Muhammad jefe de estado; Muhammad Orador; Muhammad reformador; Muhammad , el refugio de los huérfanos; Muhammad , el protector de esclavos; Muhammad , el liberador de la mujer; Muhammad , el legislador; Muhammad , el juez; Muhammad , el Santo. Y en todos estos magníficos papeles, en todas estas ramas de la actividad humana, él es como un héroe, como… La orfandad es el extremo del desamparo y su vida sobre esta tierra comenzó con ello. La posición del rey está en lo más alto del poder material y su vida terminó con ello.

De un muchacho huérfano a un perseguido refugiado y luego a un señor, espiritual y temporal, de toda una nación y árbitro de sus destinos, con todas sus pruebas y tentaciones, con  todas sus vicisitudes y cambios, sus luces y sombras, sus altibajos, su terror y esplendor. Él mantuvo el fuego del mundo y salió ileso para servir como modelo en cada aspecto de la vida. Sus logros no se limitan a un aspecto de la vida, sino que cubren todo un amplio campo de la condición humana. Si, por ejemplo, la grandeza consiste en la purificación de una nación, empapada en el barbarismo y sumergida en la absoluta oscuridad moral, esa personalidad dinámica que ha transformado, refinado y levantado una nación entera, arruinada como la de los árabes, y la convirtió en portadora de la antorcha de la civilización y el saber, tiene todas las reivindicaciones de la grandeza. Si la grandeza reside en unificar discordantes elementos de la sociedad por lazos de fraternidad y de caridad, el profeta del desierto tiene todos los títulos para esta distinción. Si la grandeza consiste en reformar a esos retorcidos degradantes y ciegas supersticiones y perniciosas prácticas de toda clase, el profeta del Islam ha aniquilado supersticiones y miedos irracionales de los corazones de millones de personas.

Si consiste en mostrar las más altas cualidades morales, Muhammad ha sido admitido por el amigo y el enemigo como al Amin, o el leal. Si un conquistador es un gran hombre, he aquí un hombre que subió de ser un huérfano desamparado y de una criatura humilde a ser rey de Arabia, igual que los Cosroes y que los Césares, quien fundó el gran imperio que ha sobrevivido todos estos 14 siglos. Si la devoción que un líder controla es el criterio de la grandeza, incluso hoy el nombre de profeta ejerce una mágica fascinación sobre millones de almas, extendidas sobre todo el mundo.  Él no había estudiado filosofía en la escuela de Atenas, de Roma, Persia, India, o China. Aun así, podía proclamar las verdades más grandes de valor eterno a la humanidad. Siendo analfabeto el mismo, podía hablar con una elocuencia y un fervor tal que hacía que se les saltaran a los hombres las lágrimas, las lágrimas del éxtasis. Nacido huérfano, bendecido sin bienes terrenales, era querido por todos. No había estudiado en ninguna academia militar; pero podía organizar sus fuerzas contra todo pronóstico y conseguir grandes victorias a través de las fuerzas morales que él dirigió. Los hombres dotados con el genio para predicar son raros.

Descartes incluyó al perfecto predicador entre los tipos más raros del mundo. Hitler en su Mein Kampf ha expresado una opinión similar. Él dice que “un gran teórico es raramente un gran líder. Un agitador es más probable que posea esas cualidades. Él será siempre un gran líder. Ya que el liderazgo significa habilidad de mover masas de hombres. Los talentos para producir ideas no tienen nada en común con la capacidad de liderazgo. “Pero”, él dice, “la unión de teóricos, organizador y líder en un hombre, es el fenómeno más raro en esta tierra. En esto consiste la grandeza”. En la persona del profeta del Islam el mundo ha visto el fenómeno más raro jamás habido sobre la tierra.

Y más maravilloso aun es lo que el reverendo Bosworth Smith comenta, “jefe del estado así como de la iglesia, él era César y Papa en uno; pero él era Papa sin reivindicación de serlo, y César sin las legiones de César, sin un ejército regular, sin guardaespaldas, sin un palacio, sin ingresos fijos. Si alguna vez un hombre tiene derecho a decir que ha reinado por el derecho divino ese fue Muhammad, ya que tenía todo el poder sin otros instrumentos y ni apoyos. Él no se preocupó por aparentar el poder. La simplicidad de su vida privada estaba en armonía con su vida pública”.

Después de la caída de la Meca, más de un millón de millas cuadradas de tierra estaban a sus pies. Señor de Arabia, él reparó sus propios zapatos y ropa de lana gruesa, ordeñó las cabras, barrió su hogar, encendió el fuego y atendió a los cargos de poca importancia de la familia. La ciudad entera de Medina en donde él vivió, creció en riqueza en los últimos días de su vida. Por todas partes había oro y plata en abundancia y aun así en aquellos días de prosperidad muchas semanas transcurrían sin que se encendiera fuego en el hogar del rey de Arabia, siendo su alimento dátiles y agua. Su familia iría hambrienta muchas noches sucesivamente porque no podrían conseguir cualquier cosa de comer por la tarde. Él no dormía en una cama blanda sino sobre una esterilla de palmera. Después de un largo día muy ocupado, pasaba la mayor parte de la noche orando. A menudo se echaba a llorar ante su Creador para que le diera fuerza para el cumplimiento de sus tareas. Como dicen los informes, su voz se estrangulaba de tanto llorar y parecía como si un tarro de cocina estuviera sobre el fuego y hubiera comenzado a hervir. El mismo día de su muerte sus únicos bienes eran unas monedas, una parte de las cuales fue a satisfacer una deuda y el resto fue dado a una persona necesitada que vino a su casa pidiendo por caridad. La ropa que llevaba puesta cuando dio su último suspiro tenía muchos parches. La casa desde donde la luz se extendió al mundo estaba a oscuras porque no había aceite en la lámpara. Las circunstancias cambiaron, pero el profeta de Dios no. En la victoria o en la derrota, en el poder o en la adversidad, en la riqueza o en la indigencia, él es el mismo hombre, mostró el mismo carácter. Como todas las maneras y leyes de Dios, Los profetas de Dios son irrefutables.

Un hombre honesto, como dice el dicho, es el trabajo más noble de Dios, Muhammad era más que honesto. Él era humano hasta la medula de sus huesos. Simpatía humana, amor humano eran la música de su alma. Servir al hombre, elevar al hombre, purificar al hombre, educar al hombre; en una palabra, humanizar al hombre — este era el objetivo de su misión, el ser todo, y la última meta de su vida. En pensamiento, en palabra, en acción él tenía lo bueno de la humanidad como su única inspiración, su única guía principal. Él era el más austero y desinteresado hasta la medula.

¿Cuáles eran los títulos que él asumió? Únicamente verdadero siervo de Dios y su mensajero. Siervo primero, y después mensajero. Un mensajero y profeta como muchos otros profetas en muchas partes del mundo, algunos conocidos para vosotros y otros no. Si alguien no cree cualquiera de estas cosas deja de ser musulmán. Es un artículo de fe. “Viendo las circunstancias del tiempo y el ilimitado respeto de sus seguidores” dice un escritor occidental, “la cosa más milagrosa sobre Muhammad es que él nunca reclamó el poder de obrar milagros”. Los Milagros fueron realizados no para propagar su fe y eran atribuidos enteramente a Dios y sus inescrutables caminos. Él decía claramente que era un hombre como los demás. No tenía tesoros de la tierra o del cielo. Ni nunca reclamó conocer secretos que residen en la matriz del futuro. Y todo esto en una época en la cual los milagros eran algo común, en la que se achacaban como reclamo al más corriente de los santos, cuando la atmósfera entera estaba sobrecargada con lo sobrenatural en Arabia y fuera de Arabia.

Él llamó la atención de sus seguidores para que estudiaran la naturaleza y sus leyes, las comprendieran y apreciaran la gloria de Dios. El Corán dice: “Dios no ha creado los cielos, la tierra y lo que entre ellos está por puro juego. No los creó sino con la verdad, pero la mayoría no lo sabe”. El mundo no es una ilusión, ni un sin propósito. Se ha creado con la verdad. El número de versos que invitan a la observación cercana de la naturaleza es varias veces mayor que el de los que hablan sobre oración, ayuno, peregrinación, etc. todos juntos.

Los musulmanes, bajo esa influencia, comenzaron a observar la naturaleza de cerca yeso dio nacimiento al espíritu científico de la observación y el experimento, que eran desconocidos por los griegos. Mientras un musulmán botánico, Ibn Baitar, escribió sobre botánica después de recoger las plantas de todas las partes del mundo, descrito por Myer en su Gesch der Botanikaas, un monumento de laboriosidad; mientras Al Byruni viajó durante cuarenta años para recoger especímenes mineralógicos, y astrónomos musulmanes hicieron observaciones en las que tardaron hasta doce años, Aristóteles escribió sobre física sin realizar un solo experimento, escribió sobre historia natural, afirmando de manera negligente, sin siquiera molestarse en averiguar el más verificable hecho, que los hombres tienen más dientes que los animales. Galeno, una gran autoridad sobre anatomía clásica, informó que la mandíbula inferior consiste en dos huesos, una afirmación que se aceptó durante siglos hasta que Abdul Lateel se tomó la molestia de examinar el esqueleto humano. Después de enumerar tales casos, Roberto Priffault concluye en su libro bien conocido Formación de la humanidad (The making of humanity), “la deuda de nuestra ciencia hacia los árabes no consiste en el inicio de los descubrimientos o en teorías revolucionarias.

La Ciencia debe mucho más a la cultura de los árabes, les debe su propia existencia”. El mismo escritor dice: “Los Griegos sistematizaron, generalizaron, teorizaron; pero los pacientes caminos de la investigación, la acumulación del conocimiento positivo, los métodos minuciosos de la ciencia, las detalladas y prolongadas observaciones, la investigación experimental eran algo extraño para el temperamento de los griegos. Lo que llamamos ciencia surgió en Europa como resultado de nuevos métodos de investigación, métodos experimentales, observación evaluada, desarrollo de las matemáticas de un modo desconocido para los griegos”. Ese espíritu y esos métodos, concluye el mismo autor, fueron introducidos en Europa por los árabes. Es el mismo carácter práctico de las enseñanzas del profeta Muhammad lo que dio lugar al nacimiento del espíritu científico, que también ha santificado las labores cotidianas y los llamados asuntos mundanos.

El Corán dice que Dios ha creado al hombre para adorarle a Él, pero la palabra adoración tiene su propia connotación. Adorar a Dios no se limita a la oración únicamente, sino que todo acto que se hace con el propósito de ganar la aprobación de Dios y para el bien de la humanidad está bajo esa consideración. El Islam santifica la vida y todas sus actividades realizadas con honradez, justicia y limpias intenciones. Elimina las distinciones habidas desde mucho tiempo atrás entre lo sagrado y lo profano. El Corán dice que si comes cosas limpias y das las gracias a Dios por ello, es un acto de adoración. Es un dicho del profeta del Islam que el trozo de alimento que uno pone en la boca de su mujer es un acto virtuoso y será recompensado por Dios. Otra tradición del profeta dice que “El que satisface sus deseos de corazón será recompensado por Dios si los métodos adoptados están permitidos.” Una persona que le estaba escuchando proclamó: “Oh profeta de Dios, quien está respondiendo la llamada de las pasiones, está solamente satisfaciendo las ansias de su corazón.” Inmediatamente vino la contestación, “Si esta persona hubiera adoptado un método espantoso para satisfacer su impulso, hubiera sido castigado; entonces por qué no será compensado por haber seguido el camino correcto.”

Esta nueva noción de la religión de que uno se debe dedicar más a la mejora de esta vida que a preocuparse de asuntos súper mundanos, condujo a una nueva orientación de valores morales. Su constante influencia sobre las relaciones comunes de la humanidad en asuntos cotidianos, su profundo poder sobre las masas, la regulación de sus ideas de sus derechos y deberes, su conveniencia y adaptabilidad tanto al ignorante bárbaro como al sabio filósofo son características de la enseñanza del profeta del Islam. Pero se debe tener en consideración con mucho cuidado que este énfasis sobre buenas acciones no es el sacrificio de corrección de fe. Mientras hay varias escuelas de pensamiento que elogian la fe a costa de otras acciones y otras se agotan en los actos en detrimento de la correcta fe, el Islam está basado en la correcta fe y en las acciones rectas. Los medios son tan importantes como los fines y los fines son tan importantes como los medios. Es una unidad orgánica. Juntos viven y se florecen. Si se les separa ambos decaen y mueren. En el Islam la fe no se puede divorciar de la acción. El conocimiento correcto debe ser transferido a una buena acción para producir correctos resultados.

Cuán a menudo en el Corán vienen estas palabras –Los que creen y hacen buenas cosas, solo ellos entrarán en el paraíso. Una y otra vez, no menos de 50, estas palabras se repiten, como si no se pudiese poner más énfasis en ello. Se insta a la contemplación pero la mera contemplación no es la meta. Los que creen y no hacen nada no pueden existir en el Islam. Los que creen y hacen mal son inconcebibles. La ley divina es la ley de esfuerzos y no de ideales. Marca con tiza para los hombres el camino del progreso eterno desde el conocimiento a la acción y desde la acción a la satisfacción.

Pero cuál es la correcta fe desde la que la buena acción espontáneamente procede resultando en completa satisfacción. Aquí la doctrina central del Islam es la unidad de Dios. No hay más dios que Dios es el eje del cual depende toda la enseñanza y práctica del Islam. Él es único, no solo en lo que se refiere a su ser divino sino también en lo que se refiere a sus atributos divinos. Con respecto a los atributos divinos, El Islam adopta aquí, como en otros asuntos, la ley del punto de equilibrio. Por una parte, evita la visión de un Dios que desprende su divinidad en cada atributo y, por otra parte, rechaza la visión que lo compara con las cosas materiales. El Corán dice que por una parte no hay nada que se le pueda comparar y, por otra, afirma que Él lo ve, lo oye y lo sabe todo. Es el rey, que no tiene imperfección o falta o deficiencia. El poderoso barco de su poder flota sobre un océano de justicia e igualdad. Él es el Caritativo, el Misericordioso. Él es el guardián de todo. Pero el Islam no se conforma con esta declaración ya de por sí positiva; añade, además, lo que es su característica más especial: lo negación de lo contrario. Y es que nadie más que él y sólo él puede ser el Guardián de todo. Él es el Restaurador de cada pérdida, y nadie más que él puede ser tan completamente el Restaurador de cada pérdida. Es el meandro de todo destrozo y nadie más puede ser meandro de cualquier destrozo. No hay sino un solo Dios, por encima de cualquier necesidad (contingencia). Creador de cuerpos y almas, Señor en el día del juicio final y, dicho brevemente, en palabras del Corán Él posee todas las cualidades en grado sumo.

En cuanto a la posición del hombre con respecto al universo, el Corán dice: “Dios ha puesto a vuestro servicio todo lo que hay en la tierra o en el universo. Estáis destinados a gobernar sobre el Universo”. Pero en relación con Dios, el Corán dice: “Oh hombre, Dios te ha otorgado unas facultades excelentes y ha creado la vida y la muerte para ponerte a prueba, para ver quién realiza las mejores acciones y quién se desvía del camino correcto”. A pesar del libre albedrío del que disfruta, cada hombre nace bajo ciertas circunstancias y continúa viviendo bajo ciertas circunstancias más allá de su control. Con respecto a esto, Dios dice, según el Islam: “Mi voluntad es crear a cualquier hombre bajo la condición que mejor me parezca.”

El hombre, como mortal que es, no puede comprender por completo los planteamientos cósmicos, pero yo os pondré a prueba tanto en la prosperidad como en la adversidad, en la salud como en la enfermedad, en las alturas como en las profundidades. Mis maneras de probaros difieren de hombre a hombre, de hora a hora. En la adversidad no pierdas las esperanzas y no recurras a medios ilegales. Esto es solamente algo transitorio. En la prosperidad no olvides a Di os. Los regalos de dios son dados solamente como fideicomisos. Tú siempre estas a prueba, cada instante estas a prueba. En este aspecto de la vida no hay que razonar por qué, solo hay que hacer y morir. Si vives, vive de acuerdo con Dios; y si mueres muere en el camino hacia Dios. Puedes llamarlo fatalismo, pero ese tipo de fatalismo es una condición fuerte que cada vez exige un mayor esfuerzo, manteniéndote siempre en alerta. No consideres esta vida temporal sobre la tierra como el fin de la existencia humana.

Hay una vida después de la muerte y esta es eterna. La vida de después de la muerte es solamente una conexión, una puerta que abre las realidades ocultas de la vida. Cada acción en esta vida, aunque sea insignificante causa un efecto duradero. Queda bien grabado de algún modo. Algunas de las formas de Dios son conocidas pero muchas te son ocultas. Lo que está escondido en ti y de ti en este mundo te será desvelado y puesto delante en el otro mundo. El virtuoso disfrutará de la bendición de Dios que el ojo no ha visto ni el oído ha escuchado, ni tampoco ha entrado en los corazones de los hombres que para concebirlo necesitarán marchar hacia delante hasta llegar a etapas más y más altas de la evolución.

Aquellos que han malgastado las oportunidades en esta vida se verán ante la inevitable ley que probará lo que ha hecho cada hombre y serán sometidos a un tratamiento espiritual por lo que ellos han provocado con sus propias manos. Ten cuidado, es una experiencia terrible. El dolor corporal es la tortura, puedes soportarlo de algún modo. El dolor espiritual es el infierno, será insufrible. Lucha en esta vida contra las tentaciones del espíritu del mal, que conduce a caminos perversos. Alcanza el siguiente estado en el que el espíritu de auto culpa está despierto en tu consciencia y ansioso por conseguir una moral excelente y por rebelarse contra la desobediencia. Esto te llevará a la etapa final del alma, satisfecho con Dios, encontrando en Ël sólo felicidad y deleite. El alma ya no tropieza más, la etapa de esfuerzo queda atrás, la verdad sale victoriosa y la mentira depone sus armas. Entonces todos los complejos serán resueltos. Tu casa no será dividida contra sí misma, tu personalidad será integrada en el núcleo central de la sumisión a la voluntad de Dios y la rendición al propósito divino será completa.

Entonces todas las energías invisibles serán liberadas. El alma obtendrá la paz y Dios se dirigirá a ti: “¡Alma sosegada, vuelve a tu Señor; acepta satisfecha y entra con mis siervos. Entra en mi jardín!” Este es el fin último del hombre: llegar a ser, por una parte, el señor del universo y; por otra, ver que su alma encuentra paz en su señor, que no sólo su Señor está contento con él, sino que él también está contento con su Señor. Alegría, alegría total; satisfacción, satisfacción total; paz, paz total. El amor de Dios es su alimento en esta etapa y bebe de la fuente de la vida. Pena y derrota no lo agobian y el éxito no lo encuentra en vano y se regocija.

Las naciones occidentales están tratando de apoderarse del universo, pero sus almas no han encontrado paz y descanso. Thomas Carlyle, sorprendido por esta filosofía de vida, escribe: “y también el Islam, que tenemos que someternos a Dios, que toda nuestra fuerza reside en la sumisión resignada a Él, cualquier cosa que hace para nosotros, lo que nos envía, incluso si es la muerte o algo peor que la muerte, será bueno, será lo mejor;; nos resignamos a Dios”. El mismo autor continúa “Si esto es el Islam, Goethe dice, ¿no vivimos todos en el Islam?” Carlyle responde a sí mismo esta pregunta de Goethe y dice: “Sí, todos los que llevamos una vida moral, vivimos en él. Esta es la mayor sabiduría que el cielo ha revelado a nuestra tierra”.

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