Por Dr. Jamal Badawi

El Libro de Deuteronomio cita al profeta Moisés, que la paz sea con él (p), relatando lo que Dios le dijo:

“Yo haré que salga de entre ellos un profeta como tú (Moisés), uno que sea compatriota (hermano) de ellos y que les diga lo que yo le ordene decir, y les repita lo que yo le mande”. (Deut. 18:17-18) Tres elementos importantes se incluyen en esta profecía: Un profeta vendrá de entre los compatriotas (hermanos) de los Israelitas; este profeta será como Moisés (p); Dios pondrá Sus palabras en la boca de este profeta.

Primero, hay que analizar la frase “uno que sea compatriota (hermano) de ellos”. Ismael e Isaac eran hermanos y eran los hijos del Profeta Abraham. Cuando estas palabras fueron pronunciadas, se referían a los Israelitas, los descendientes de Abraham por medio de su segundo hijo, Isaac. Los compatriotas (hermanos) más notables de los Israelitas, son los Ismaelitas, los descendientes de Abraham. Esto es una indicación clara que el profeta que sería “como Moisés” de entre los hermanos de los Israelitas es el Profeta Muhammad (p).

De acuerdo con el Diccionario Hebreo de la Biblia, “compatriota o hermano” se define como la personificación de un grupo de tribus quienes se consideran familiares cercanos de los Israelitas. No hay familiares ni una tribu más cercanos a los Israelitas que los Ismaelitas ya que son los descendientes del hermano de Isaac. La Biblia se refiere a los Israelitas como los hermanos de los Ismaelitas (Gen. 16:12, 25:18).

 

Un Profeta “como Moisés”

Una frase crucial que se utiliza en el verso mencionado anteriormente es “un profeta como tú (Moisés)”. (Deut. 18:18) Dios está diciendo que enviará un profeta similar a Moisés. Esto es importante porque los únicos grandes profetas que vinieron después de Moisés fueron Jesús y Muhammad. Sin embargo, no se aplica a Jesús porque él no es de los hermanos de los Israelitas; él mismo fue un Israelita.

Existen similitudes entre Moisés y Jesús en el sentido que ambos eran Israelitas y profetas. Ambos produjeron milagros por la gracia de Dios; durante sus tiempos los líderes habían ordenado la ejecución de todos los niños varones, etc. Aun así, esto contradice el término “hermanos” que ya se ha explicado.

Para empezar, Jesús mismo era un Israelita, no un hermano ni compatriota de los Israelitas. Este hecho por si solo satisface para demostrar que esta profecía en particular no se refiere a la llegada de Jesús, sino de otro profeta “como Moisés”. Ese profeta no pudo haber sido nadie más que el Profeta Muhammad (p). Cuando se toma por el bien del argumento que Jesús es un posible candidato para esta profecía, se encontrará que hay una gran cantidad más de similitudes entre profetas Moisés y Muhammad que entre profetas Moisés y Jesús.

A continuación veremos una comparación de las características cruciales de Moisés, Muhammad y Jesús, las cuales pueden clarificar la identidad de ese profeta quien vendría después de Moisés.

  • En primer lugar, Moisés fue considerado como un profeta; Muhammad también fue considerado como un profeta, mientras que Jesús (por lo menos por los cristianos) fue considerado como el Hijo de Dios. Este punto, por sí solo, se opone a Jesús. Debido a que la profecía es acerca de un profeta semejante a Moisés. Cuando Jesús es considerado como la encarnación de Dios, o el Hijo de Dios, entonces, al menos esta profecía específica no se aplica a él.
  • En segundo lugar, referente a los padres, Moisés tuvo una madre y un padre, al igual que Muhammad. Jesús, sin embargo, nació de su madre únicamente. De acuerdo con las tradiciones musulmanas y cristianas, el nacimiento de Jesús fue de una virgen y un acontecimiento milagroso. Ambos Moisés y Muhammad nacieron de la manera usual.
  • Ambos Moisés y Muhammad se casaron y tuvieron hijos. No existe documentación similar de matrimonio o hijos en el caso de Jesús.
  • Ambos Moisés y Muhammad murieron por causas naturales y fueron enterrados. El final de la misión de Jesús sobre la tierra fue inusual; crucifixión violenta de acuerdo con las enseñanzas cristianas, y su elevación al cielo sin crucifixión de acuerdo con las creencias musulmanas.
  • Ambos Moisés y Muhammad no solamente fueron profetas y maestros espirituales, sino también gobernantes de estados, cuya misión incluyo el establecimiento de un “estado” y leyes fundados en las enseñanzas de su fe. Esta oportunidad no se le presento al profeta Jesús.
  • Moisés partió de Egipto después de saber del complot para asesinarlo y se fue a Median, donde fue bienvenido y protegido por Jetro. Muhammad se fue de Makkah (La Meca) después de enterarse de un complot para asesinarlo y se fue a Yathrib, ciudad luego llamada Al Madinah (Medina). Ningún incidente similar se reporta acerca de Jesús en su vida de adulto ni después cuando empezó su misión como profeta.
  • Moisés enfrentó sus enemigos (el ejército de Faraón) quienes lo perseguían para matarlo junto con sus seguidores. Muhammad enfrentó sus enemigos (Árabes paganos) quienes intentaron destrozarlo junto con sus seguidores en varias batallas. Ningún encuentro similar se conoce en el caso de Jesús.
  • El enfrentamiento de Moisés con sus enemigos terminó con una victoria moral y militar. Sus enemigos fueron ahogados y Moisés y sus seguidores se salvaron. Los enfrentamientos de Muhammad con sus enemigos finalizaron con un triunfo moral y militar sobre ellos. Él y sus seguidores volvieron a entrar en Makkah (La Meca), el centro de operaciones donde se llevó a cabo el complot contra él. Impresionados por su honestidad y magnanimidad, la gran mayoría de sus antiguos enemigos se convirtieron en musulmanes y eran entre los más dedicados partidarios. La victoria de Jesús contra sus enemigos consistió solamente de una victoria moral, la cual no involucró ninguna victoria militar inmediata al mismo tiempo.
  • Las enseñanzas reveladas a Moisés estaban disponibles en forma escrita durante su vida. El Corán revelado a Muhammad fue completamente escrito durante su vida y bajo su supervisión. Las enseñanzas de Jesús no fueron escritas durante su vida. Aun el evangelio más antiguo se escribió muchos años después de Jesús.
  • A diferencia de otros profetas del linaje de Abraham, la revelación que se les dio a Moisés y a Muhammad contiene códigos comprensivos de la ley, en adición a los elementos morales y espirituales de sus enseñanzas. Las enseñanzas de Jesús eran casi completamente espirituales. De hecho Jesús nunca declaro que traía una ley nueva, ni que venía a abrogar el existente Antiguo Testamento. Él simplemente agrego un toque espiritual y humano al concepto de la ley, la cual en su tiempo había sido reducida a un nivel de formalismo hipócrita y extinto. Jesús (p) dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. (Mateo 5:17)
  • Cuando se trata de la misión de los profetas, se sabe que la misión de Moisés se completó y que fue exitoso en el establecimiento de un nuevo estado siguiendo las leyes de Dios. Lo mismo se aplica a Muhammad. Antes de su muerte, se estableció la comunidad musulmana que fue victoriosa ante sus enemigos. Después del rechazo inicial y escepticismo de su gente, Moisés fue aceptado por su pueblo como profeta y líder durante su vida, sin contar algunos lapsos (como cuando su pueblo alabo el becerro de oro). Después de la resistencia inicial, Muhammad fue aceptado entusiasmadamente como profeta y líder durante su vida. Hasta el final, sin embargo, y con la excepción de algunos seguidores, Jesús fue rechazado por su gente (los Israelitas). La persecución de los cristianos continuó por muchos años, y no fue hasta el año 325, cuando dicen que Constantino se convirtió al cristianismo, que la persecución de los cristianos comenzó a disminuir.

Dios pondría Sus palabras en la boca de ese profeta

Generalmente hablando, esta descripción se puede aplicar a cualquier mensajero de Dios que comunique el mensaje de Dios a la humanidad. El mensaje puede llegar en “tabletas escritas” como se cree fue el caso con Moisés, pero el orden de las palabras del verso anterior es una descripción vivida de la clase de revelación recibida por Muhammad. El Ángel Gabriel venia y directamente le dictaba porciones especificas del Corán, las cuales el Profeta Muhammad repetía exactamente de la misma manera que él las escuchó. La paternidad literaria o pensamiento de Muhammad nunca influyeron de ninguna manera lo que él expreso. Las palabras de Dios (el Corán) fueron “puestas en su boca”. Como el mismo Corán lo describe:

“El no habla por su propio impulso. No es sino una revelación que se ha hecho.” (El Corán 53:3-4)

Él simplemente estaba repitiendo lo que decía Gabriel. Esto no es un secreto escondido. Continuó durante 23 años, en presencia de cientos de seguidores y el Corán fue cometido directamente a la memoria en su presencia, así como en la escritura. ¿Cuál podría ser una explicación más hermosa para la frase “pondré mis palabras en su boca”? Dios estaba poniendo las palabras en la boca del Profeta Muhammad; y él estaba repitiendo exactamente lo que se le dictaba.

Numerosos pasajes en el Corán le ordenan al Profeta Muhammad en términos como “Di”, “Recuerda”, “Informa” y también con expresiones como “Y tu Señor dice…” y “Si te preguntan (¡Oh Muhammad!)…, decidles…” Muhammad (p) nunca habló acerca de Dios de su propio conocimiento.

El anterior análisis concuerda no solo con Deuteronomio 18:18, sino también es consistente con los subsecuentes versos. Por ejemplo Deuteronomio 18:19 dice: “A todo aquel que no haga caso a lo que ese profeta diga en Mi Nombre, Yo le pediré cuentas.”

Es interesante notar que el Corán contiene 114 capítulos, llamados Suras, 113 de los 114 suras del Corán comienzan con Bismillahir-rahmanir-rahim (en el nombre de Alá (Dios), El Clemente, El Misericordioso). El primer pasaje del Corán que se le revelo al Profeta Muhammad dice: “Recita en el nombre de tu Señor, que ha creado…” (El Corán 96:1)

Siguiendo las enseñanzas del Profeta Muhammad, no existe otra comunidad de creyentes quienes emprenden casi toda obra y acto de sus vidas con esta fórmula “En el Nombre de Alá, El Clemente, El Misericordioso”. Aquí se debe notar que el termino árabe Alá no es únicamente el equivalente de “Dios”, sino que también es el nombre personal de Dios. El decir “En el Nombre de Alá” claramente se aproxima más al cumplimiento de la profecía “… él les hablara en mi nombre (Deut. 18:18-9), que cualquier otra expresión común como “En el Nombre de Dios” o “En el Nombre del Padre”.

 

Adaptado, con autorización, de las conferencias de audio transcritas en www.jamalbadawi.org

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