Hace mil cuatrocientos años, Dios envió al ángel Gabriel para revelar la religión del Islam a Muhammad, (p). Dios lo transformó de un hombre común al último de los Profetas. Se le dio la responsabilidad de guiar a la humanidad a la justicia y la adoración de un solo Dios.

Muhammad (p) aconsejó a sus compatriotas árabes en La Meca a cesar su adoración de ídolos y afirmar la Unicidad de Dios. Les advirtió de una vida en el más allá donde se rendirán cuentas por los males que hayan cometido, como el paganismo, la promiscuidad y el tribalismo baladí. También les dio la buena nueva del Paraíso para los que obedezcan a Dios y a Su Profeta y lleven una vida socialmente consciente.

El Profeta Muhammad (p) y su pequeño grupo de seguidores sufrieron la persecución, el aislamiento, el exilio y la guerra antes de lograr finalmente la aceptación y el éxito. Ocho años después de que Muhammad y sus seguidores habían huido de La Meca, regresaron a su ciudad natal con 10.000 hombres en una revolución pacífica y espiritual.

Su mensaje poderoso y su personaje extraordinario habían vencido a los enemigos más acérrimos del Islam. Impresionados por la relevancia, la resonancia y la racionalidad del mensaje que proclamó, y atraídos por su humildad, honestidad y su humanitarismo, los árabes abrazaron el Islam en multitudes sobre multitudes. Cuando Muhammad (p) murió, veintitrés años después de comenzar la propagación del mensaje de Dios, toda la Península Arábiga le había prometido su lealtad.

El Islam transformó una sociedad ignorante a una de las civilizaciones más ilustradas de la historia. La fe dio a los musulmanes una guía completa y un trampolín fundamental que les ayudó a brincar hacia logros sin precedentes en los derechos humanos, la emancipación de las mujeres, las expediciones militares, la erudición, varias invenciones, muchísimas instituciones y la legislación y las artes, entre otros.

 

Desde sus inicios, el Islam anunció una era distinguida por su compromiso a la libertad de religión. Por lo tanto, los imperios musulmanes, desde los omeyas a los abasíes a los otomanos, fueron famosos por su tolerancia y la convivencia pacífica con personas de diferentes religiones. Palestina, la franja de tierra querida por los judíos, cristianos y musulmanes, sirve como el sello distintivo de este rasgo islámico. Cuando los musulmanes conquistaron a Palestina en el año 637EC, invitaron a los judíos a establecerse en la tierra santa después de 500 años de exilio. Cuando los musulmanes volvieron a tomar a Palestina de los cruzados en 1187EC, les aseguraron el paso seguro a los cristianos para salir, en contraste fuerte con la masacre que los cruzados les habían sometido a los musulmanes en 1099.

Por otra parte, el Islam se difundió gradualmente en los pueblos conquistados a pesar de la rapidez con la que los musulmanes expandieron su imperio, reforzando la libertad con la que las personas pudieron practicar su religión en tierras musulmanas. De hecho, en muchas áreas del mundo, el Islam se extendió a través del comercio, la interacción y los matrimonios mixtos. Por último, el Islam impactó a vidas y paisajes dondequiera que fue propagado, resultando en un legado que ha dado forma al mundo tal como lo conocemos hoy en día. (Ver: Las diez mayores poblaciones musulmanas)

En su discurso de 1993 sobre “el Islam y el Occidente” en el Teatro Sheldonian, Oxford, Carlos el Príncipe  de Gales reconoció este legado y lamentó su abandono histórico en las siguientes palabras:

“Si hay mucho malentendido en el Occidente acerca de la naturaleza del Islam, también hay mucha ignorancia acerca de la deuda que nuestra propia cultura y civilización tiene con el mundo islámico. Es un fracaso, que se deriva, en mi opinión, de la camisa de fuerza de la historia, que hemos heredado. El mundo islámico medieval, desde Asia central a las costas del Atlántico, era un mundo en el que los estudiosos y hombres de sabiduría florecieron. Pero debido a que hemos decidido a ver el Islam como el enemigo del Occidente, como una cultura, sociedad y sistema de creencias ajenas,  hemos decidido a ignorar o borrar su gran relevancia para nuestra propia historia”.

En el espíritu y la esperanza de levantar el velo de 1000 años de aportes y su impacto en nuestro mundo moderno, esta sección destaca el patrimonio histórico del Islam, ya que se extendió a Asia, Europa y África.

Por otra parte, en los últimos siglos, las minorías musulmanas han surgido en todas los partes del mundo, desde las Américas hasta Australia. Aproximadamente siete millones de musulmanes viven en los Estados Unidos, representando la comunidad musulmana más diversa del mundo. Esta presencia musulmana también se explora en esta sección con el fin de mostrar la participación continua de los musulmanes por todo el mundo.

Norteamérica

Europa

Asia

Africa

Australia

Latinoamérica

 

 

 

 

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