Folleto de 877-WHY-ISLAM

 

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En  el nombre  de Dios,  el  Compasivo,  el Misericordioso

“¡Oh, alma que estás en paz con  tu Señor!  Vuelve a la  vera de tu Señor complacida y satiifecha Y entra con Mis siervos  piadosos  A  Mi  Paraíso”. (El  Corán, 89:27-30)

La muerte es uno de los pocos hechos indiscutibles de la vida. Independientemente de laje, raza, estatus social o edad, todos vamos a morir. Mientras que la certeza de la muerte es aceptada  universalmente, la pregunta  de lo que ocurre después ha sido debatida a lo largo  de la historia.  El Islam  enseña 9ue la vida no termina  en la tierra; más bien, le sigue fo   vida eterna en el más allá. Este folleto explica cómo esta creencia tiene un gran impacto en nuestras vidas en la tierra, inculcando la esperanza en un mundo peifecto, donde preva­  lecerá la justicia  suprema de Dios.

A pesar de su inevitabilidad, estamos tan distraídospanish_lifeafterdeath_mediums por la vida que nos olvidamos de la muerte. Nuestra rutina diaria, la comodidad de nuestros hogares y nuestras relaciones nos mantienen tan ocupados que tenemos poco tiempo para reflexionar sobre la naturaleza pasajera de este mundo.

Entonces, de repente, nos vemos obligados a enfrentar la realidad de nuestra existencia cuando un ser querido está afectado por una enfermedad debilitante o experimentamos una pérdida impactante. Indefensos, nos sacude la fragilidad de la vida, conduciéndonos a cuestionar nuestras prioridades y volver a evaluar nuestro  estilo de vida.

Según el Islam, cuando alguien se enfrenta a una calamidad, debe decir, “Ciertamente somos de Alá y ante Él compareceremos”. (El Corán, 2:156) Esta invocación también se recita cuando alguien  muere. Nos recuerda de nuestro origen y de nuestro destino final, poniendo el propósito de la vida en perspectiva. Dios dice claramente en el Corán, el mensaje divinamente revelado por Dios a toda  la humanidad, que ha creado a los seres humanos para que lo adoren. Debido a que el culto es un concepto amplio en  el Islam, que consiste en rituales específicos, así como acciones generales que promueven el bien, anima a las personas a llevar acabo cada aspecto de sus vidas siempre conscientes de Dios.

Los musulmanes creen que volverán a Dios (Alá en árabe) cuando mueran. Por lo tanto, la muerte no se considera el final, sino parte de un continuo que se extiende  a la eternidad.

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¿Qué ocurre después de la muerte? ¿Existe  un  mundo más allá de esta vida? ¿ Hay un lugar como el cielo o el infierno? Estas son las preguntas comunes que nos preguntamos  de  vez  en cuando.

A fin de cuentas, el enigma de la muerte nos desconcierta. Hemos ideado diversas maneras de matar a otros seres humanos. Sin embargo, a pesar de innumerables avances en la tecnología y la medicina, todavía no podemos impedir que una persona muera. Por otra parte, a diferencia de la vida que experimentamos a diario, realmente no tenemos conocimiento de primera mano acerca de la vida después de la muerte. Aparte de algunas personas que pasan por experiencias muy cercanas a la muerte, nadie ha podido volver de la tumba para contarnos lo que encontraron.

Debido a su fe en el Único Dios que creó este universo y lo sostiene, los musulmanes se basan en la guía divina para conseguir un vistazo a una realidad invisible al ojo humano. La guía divina consta de ejemplos proféticos y las revelaciones de las escrituras. Dios envió profetas para guiar a la humanidad, tales como Adán, Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad, el  último profeta de Dios, la paz sea con todos ellos. Por otra parte, también reveló libros sagrados, incluyendo la Tora, el Evangelio y el Corán.

De acuerdo con el mensaje universal de Dios, cada profeta advirtió de la certeza de la vida después de la muerte y cada uno de los libros sagrados habla de la existencia del alma. En el Corán, Dios promete, “Toda alma sabrá lo que es la muerte,  luego  compareceréis  ante  Nosotros”. (29:57)

En el Día del Juicio, cada individuo será resucitado para rendir cuentas sobre su vida. Dios describe este evento en el Corán, “Entonces, los hombres acudirán en grupos [al lugar del juicio] para comparecer ante su Señor y conocer el resultado de sus obras. Quien haya realizado una obra de bien, por pequeña que fuere, verá su recompensa. Y quien haya realizado una mala obra, por pequeña que fuere, verá su castigo”. (99, 6-8)

Dios pesará las buenas y malas acciones de cada persona de acuerdo a Su Misericordia y Su Justicia, perdonando muchos pecados y multiplicando la recompensa por muchas acciones nobles. El que sobresale en la bondad será recompensado generosamente, pero aquel cuyas maldades y errores superen sus virtudes será castigado.

Aquellos que hayan cumplido su propósito en la vida  y vivido con rectitud entrarán en un paraíso eterno de pura felicidad. La gente del cielo residirá en hermosas mansiones, sin sufrir de fatiga, enfermedad y vejez. Dios quitará la animosidad y el dolor de los corazones de las personas, proporcionando la cura suprema en un mundo de abundancia y lujo, de exuberantes jardines  y ríos que fluyen.

En contraste, los que mueran en un estado de transgresión contra Dios u oprimiendo a los demás serán conducidos al Fuego Infernal. A pesar de todas las bendiciones de Dios, se olvidaron de su objetivo final de dirigir sus vidas de acuerdo a Su voluntad y Guía. El Corán describe el infierno como un lugar lleno de inmenso sufrimiento, con temperaturas extremas, sed insaciable y llamas ardientes.

Verdaderamente, Dios quiere que cada uno de nosotros sea salvado en el más allá. Él ha enviado la guía y los signos para quienes los buscan  y reflexionan.  Al mismo tiempo,  nos ha dado la opción de disfrutar libremente  en el mundo que nos rodea  o para cumplir con Sus Leyes. En el Corán, Dios declara,  “¿Para qué iba Alá a castigaros si sois agradecidos y tenéis fe? Alá es Retribuyente,  Omnisciente”.  (4: 147)

EL PLAN MÁS GRANDE

La creencia en el alma y en el más allá da un contexto a nuestra existencia actual. Los que sólo se centran en esta vida inmediata pierden la visión más amplia. De hecho, ellos descuidan su propósito en la vida. Dios le recuerda a la humanidad, “Esta vida mundanal transitoria no es más que distracción y diversión, y la verdadera vida [y eterna] está en el Paraíso. ¡Si supieran!” (El Corán, 29:64)

El Islam enseña que esta vida no es más que una prueba para determinar nuestro lugar en la vida eterna tras la muerte. Los que entienden la realidad delante de ellos son conscientes de que su destino final tras la muerte se basa en sus acciones en esta vida. Tales individuos son agradecidos por todas las bendiciones que Dios les ha dado y le adoran a Él con humildad, mientras promueven la bondad en todos los aspectos de sus vidas. Cuando una persona adopta una forma de vivir consciente de Dios, su propósito se extiende más allá de simplemente disfrutar de los placeres del mundo.

Su vida es una de sumisión o entrega a Dios y busca contribuir positivamente al mundo que lo rodea. Todo su  comportamiento hacia la gente, incluso con los animales y el medio ambiente, tienen su origen en esta motivación. Se guía por la certeza de que algún día regresara a su Creador y será responsable por sus acciones. Aunque tenga la libertad de vivir de acuerdo a sus caprichos, limita su apego a esta vida breve e imperfecta, buscando un paraíso eterno  en  el más allá.

¿POR QUÉ CREER?

Creer  en el alma  y  el más  allá  es  lo principal  cuando  se trata de tener fe en lo oculto. Al igual que nuestras almas son seres intangibles que dan vida a nuestros cuerpos físicos, el mundo que nos rodea está funcionando basado en un sistema invisible creado por Dios, Quien está siempre  alerta y perfectamente  informado.  Los musulmanes creen también que Dios es Justo y mantiene un registro de nuestras obras. Seremos recompensados por  nuestra  vida terrenal en el más allá donde prevalece la justicia  final.

Los seres humanos buscan por instinto la justicia en todos los aspectos de sus vidas. Cuando una persona  trabaja,  espera recibir un salario apropiado. Cuando se le hace daño a un individuo, este busca una compensación. Cuando alguien ayuda a otra persona, anticipan un agradecimiento por su esfuerzo. A pesar de que los seres humanos se esfuerzan mucho para establecer la justicia, la realidad es que este mundo nunca será perfectamente justo.  Muchos criminales quedan impunes, mientras que a los oprimidos  se les niega derechos fundamentales. ¿Serán olvidados mientras sus vidas terminan sin ningún tipo de rendición de cuentas  o justicia?

Dios dice en el Corán, “¿Acaso quienes obran mal piensan que les consideraremos igual que a quienes creen y  obran  rectamente,  tanto en esta vida como en la otra? ¡Que mal que piensan!”  (45: 21)

En el más allá, los malhechores no serán capaces de escapar de las garras de la justicia y las víctimas del sufrimiento mundanal serán recompensadas por su dolor. Las personas que han pasado sus vidas de manera responsable, evitando las tentaciones de cometer los pecados, también serán recompensadas. Como se menciona en el Corán, “Alá creó los cielos y la Tierra con un fin justo y verdadero. Y por cierto que toda alma será juzgada según sus obras, y nadie será oprimido”.  (45:22)

Según el Islam, una de las mayores injusticias que el ser humano puede cometer es negar la existencia de Dios, añadir socios a Él o adorar ideales mundanos o metas materialistas. El Islam enseña que Dios es el creador, sustentador y alimenta a todos los seres en los cielos y la tierra. Como somos su creación, es Su derecho que lo adoremos y lo obedezcamos. Él nos colma de Sus bendiciones todos los días por Su amor y misericordia. Adorarlo es una expresión de gratitud  a Dios;  ignorarlo  o adorar  a otros  es mostrar  ingratitud y negar Sus bendiciones.

Si los sistemas judiciales hechos por el hombre castigan a las personas por cometer injusticias en contra de otras  personas, es aún más comprensible que Dios castigue a los que niegan Sus derechos y cometen injusticias en contra de Su creación. Dios dice en el Corán, “Y dispondremos la balanza de la justicia [para juzgar a los hombres] el Día del Juicio, y nadie será oprimido. Y todas las obras,  aunque sean tan pequeñas como el peso de un grano de mostaza, serán tenidas en cuenta. Ciertamente somos  suficientes para ajustar cuentas”.  (21:47)

LA MISERICORDIA  DE DIOS

Como seres imperfectos, a menudo cometemos errores y nos equivocamos. Aunque Dios no espera que seamos perfectos, Él nos invita a esforzamos al máximo para adorarlo y para vivir una vida piadosa. Por su Misericordia, Dios perdona a quien Él quiere en el más allá. Dios nos promete en el Corán: “A quienes crean y obren el bien les expiaremos sus faltas y les recompensaremos por sus  buenas obras”. (29:7)

Los musulmanes buscan la salvación en el más allá viviendo una vida virtuosa y consciente de Dios en este mundo. El miedo a la rendición de cuentas en el más allá, junto con la esperanza en la promesa de la justicia suprema de Dios, los motiva a orientar sus vidas presentes en torno a la adoración completa de Dios, el verdadero propósito de la existencia humana. De esta manera, se esfuerzan en esta vida temporal para lograr la alegría  eterna.

“¡Oh, alma que estás en paz con tu Señor! Vuelve a la vera de tu Señor complacida y satisfecha [con la recompensa, que Alá está complacido contigo], Y entra con Mis siervos piadosos a Mi Paraíso”.  (El Corán, 89:27-30)

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