El 26 de junio de 2012, en cuanto Nahela Morales-Essouiri descendió de su avión, ella y su hijo, Andrew, caminaron a través de las puertas de llegada del Aeropuerto en la Ciudad de México. No estaba segura de qué podía esperar de este lugar que alguna vez llamó su casa. Visitando su país natal por segunda vez como una mujer musulmana con velo, Morales estaba en una misión especial.

Morales, al igual que otros inmigrantes latinos en los EE.UU. que han aceptado el Islam, estaba ansiosa de presentar y hablar del Islam a los miembros de su familia en su país de origen y disipar estereotipos comunes y conceptos erróneos. Ella también se ofreció para llevar material esencial islámico y donaciones monetarias a la naciente comunidad musulmana en la ciudad de México. Su viaje comenzó a las 3 am en su casa en Union City, Nueva Jersey, donde se preparaba para ir al aeropuerto de Newark para abordar el vuelo de las 6 que se conecta en Detroit, Michigan, y que la llevaría a su destino.

No estaba segura de qué podía esperar de este lugar que alguna vez llamó su casa. Visitando su país natal por segunda vez como una mujer musulmana con velo, Morales estaba en una misión especial

Arreglos previos se hicieron con el líder religioso del Centro Islámico Al-Hikma, en la Ciudad de México para recoger las siete bolsas adicionales que Morales había preparado con los materiales educativos y la ropa donada por musulmanes en los EE.UU., especialmente para este viaje. Conoció al Imam Isa Rojas y a su esposa, Moserratt Pimentel, por primera vez en el aeropuerto y les presentó el equipaje. Ella fue recibida luego por los miembros de su familia quienes la llevaron a la casa de sus abuelos, donde se quedaría durante sus vacaciones de tres semanas.

Al día siguiente, después de realizar la oración de la mañana en la habitación de invitados, recuerda, “Me senté a llorar allí por un tiempo, reflexionando sobre todos los aspectos de mi viaje del día anterior … la lucha, y el esfuerzo para el traslado del equipaje y por conseguir un carro en el aeropuerto mientras la gente miraba y aún así ser capaz de sonreírles a ellos como nuestro Profeta Muhammad (que la paz y bendiciones estén con él) nos enseño, asegurándome de que el equipaje (que se perdió) llegaría a tiempo, y escuchar a la gente susurrando, ‘wow, habla un español perfecto’, y los cientos de miradas … eso fue todo muy fácil,
Lo que fue devastador, según Morales, fue la inmediata respuesta de su familia a su atuendo, “Mi abuela diciéndome que ella no quería verme con ‘esa cosa en mi cabeza porque eso no se usa aquí’ la noche anterior frente a la prima que me había atacado físicamente hace unos años debido al hiyab (islámico velo) no fue (fácil) “.

El comentario de su abuela de 103 años de edad, trajo de vuelta los recuerdos amargos de Morales, quien había recibido críticas de su familia cuatro años atrás por abrazar la fe musulmana, que la obliga a rezar cinco veces al día ahora y ponerse un pañuelo en la cabeza y a vestir prendas para cubrirse la figura. Aunque Morales creció durante años en la casa de sus abuelos en Cuernavaca, Morelos, ahora era una desconocida en su patria porque ser musulmana.

En 1979, la madre de Morales asumió el riesgo de entrar en los EE.UU. ilegalmente y sola, dejando a su hija pequeña detrás en México bajo el cuidado de su abuela, para buscar una mejor forma de vida. Cuando Morales tenía 5 años de edad, ella se reunió finalmente con su madre, que se había instalado en Los Ángeles, California. Después de la Reforma de la Inmigración y la Ley de Control que fue aprobada en 1986, la familia pudo solicitar la amnistía y obtener la ciudadanía.

A pesar de ser ciudadana de los EE.UU., Morales todavía se sentía como una extranjera. A la edad de 12 años, volvió a visitar la tierra que le dio los años más memorables de su vida, y ella siguió visitando a menudo a partir de entonces, incluso después de mudarse a la Costa Este en 2001.

Sin embargo, esta visita más reciente fue como ninguna otra, “Me prometí a mí misma que yo estaba allí con un propósito y lo iba a llevar a cabo no importaba el cómo”, dijo Morales, “El propósito era mostrar a mi familia que mi fe estaba aquí para quedarse, y no era solo una tendencia o una fase de un pensamiento, sino como algo muy fuerte, firme, y verdadero, y lo más importante, que yo estaba allí sólo para transmitir el mensaje, y no para convertir a nadie. “ Como Secretaria y Coordinadora Nacional de Dawah en Español para WhyIslam, un proyecto del Círculo Islámico de Norte América, Morales estaba más que preparada.

Una de sus tareas diarias en la oficina de WhyIslam en Somerset, Nueva Jersey, es tomar las llamadas de la línea telefónica 1-877-WhyIslam, donde la gente de todos los credos en los EE.UU. y Canadá llama para hacer preguntas sobre el Islam. El proyecto se anuncia en todo el país, en línea, a través de la correspondencia, y vallas publicitarias invitando a los estadounidenses a obtener respuestas. Este tipo de proyectos son desconocidos o se encuentran en etapas tempranas que apenas comienzan en México, pero Morales espera cambiar eso.

El año pasado, cuando Morales comenzó a planear su viaje a México para visitar a sus familiares, llamó a la mezquita cercana al hogar de su familia. Después de hablar con el imán Isa Rojas acerca de las necesidades y recursos que hacían falta en el Centro Islámico Al Hikma, habló con amigos y colegas y formaron una red en línea llamada “Unidos para el Dawah en México”. Junto con WhyIslam y otras siete organizaciones islámicas que se ofrecieron como voluntarios para ayudar a Morales en su viaje, proporcionaron numerosos recursos incluyendo, ropa islámica para los nuevos conversos necesitados en La Ciudad de México, folletos y CD´s de audio sobre el Islam, libros para niños islámicos, y artículos de tocador.

Esta fue una colaboración sin precedentes de organizaciones islámicas en los EE.UU. con el fin de asistir a una creciente comunidad musulmana en América Latina. Con hispanos convertidos al Islam en aumento en los EE.UU. desde el 9/11, de acuerdo con estadísticas e Informes de The American Mosque Report 2011, muchos de estos nuevos conversos, al igual que Morales, se están involucrando en la propagación islámica y la hacen llegar a sus familias en casa.

Tania Cantú, una conversa española y madre de cuatro hijos que viven en San Antonio, Texas, es fundadora de Muslimahs Covered With Care – Musulmanas Cubiertas Con Cariño o (MCWC) una de las organizaciones que se han adherido a “Unidos para el Dawah en México”. MCWC se especializa en la asistencia a mujeres musulmanas necesitadas y conversas de todo el mundo, con modestos atuendos. Ellos reciben donaciones de dinero y ropa y las distribuyen en los EE.UU., Canadá, Europa y Australia.

A través de MCWC, Cantú desea llegar a las nuevas convertidas al Islam para apoyarles, durante un tiempo, ya que ella siente que están en su momento más vulnerable, “Cuando me convertí al Islam viniendo del catolicismo mi familia me acuso de rechazar nuestra cultura a causa de sus ideas erróneas sobre el Islam”. Cantú recuerda haber recibido un vestido islámico por primera vez de una amiga musulmana después de su conversión en junio de 2006, durante el mes de Ramadán, un gesto que inspiró su obra.

Después de escuchar sobre el viaje de Morales a México, ella se acerco inmediatamente: “Hemos estado trabajando juntas en algunos proyectos y a principios de este año, la hermana Nahela compartió conmigo las noticias acerca de ir a México para visitar a su familia. Nos habló de su gran deseo de proporcionar al Centro Masyid Al Hikmah con elementos muy necesarios. Esta fue una de nuestras muchas metas, el visitar países lejanos donde la demanda (de vestimenta islámica) es alta. Fue una gran oportunidad para MCWC extender la mano y ayudar a las mujeres musulmanas en México”.

Algunas de las organizaciones que contribuyeron con material fueron, Islam en Español, Hablamos Islam Niños, Radio Islámico, y NHIEC, que recaudó $ 1000 para el Centro Hikmah y que los presentó con una placa conmemorativa en reconocimiento a sus esfuerzos de Dawah en México.

Morales pudo entregar todo al Centro Islámico y reunirse con el imán Isa Rojas y miembros de la comunidad, además pudo impartir clases a las hermanas asistentes sobre higiene femenina islámica, asesorar a las mujeres musulmanas en varios temas, y participar en una feria educativa en la capital para disipar los estereotipos negativos sobre el Islam. Morales también alentó a los miembros de la mezquita de crear un comité de divulgación. Sintió que su participación en la creciente comunidad islámica mexicana fue un éxito, pero en relación con su propia familia fue el reto más grande.

Sin embargo, durante su estancia de tres semanas, las cosas empezaron a cambiar. Su tío le sorprendió cuando le confesó que había comprado el Corán unas semanas antes de su visita y otros familiares comenzaron a preguntarle a ella sobre el Islam.
“A los pocos días de mi estancia, sentí que todo el mundo estaba más a gusto y las preguntas comenzaron a fluir en todas direcciones. Las preguntas nunca se detuvieron o tal vez lo sentía de esa manera porque siempre me encontraba explicando algún tema en alguna conversación para aclarar conceptos erróneos que tenían”. La prima que le había insultado antes y arrancado el velo, ahora le compro algunos regalos como velos para vestir. Y cuando su sobrina de 8 años se puso uno de los velos de Morales por curiosidad, los familiares sonrieron y dijeron que “se veía preciosa”.

Las oportunidades para hablar sobre el Islam no se detuvieron solo en la casa de su familia. Mientras se encontraba admirando lugares turísticos en México, Morales fue abordada también por extraños que querían aprender sobre el Islam, “Me daba cuenta cuando les sonreía, algunas mujeres se iluminaban con unas enormes sonrisas en sus caras y admiraban mi atuendo, señalándolo o ellas venían hacia mí y en un Inglés limitado que decían ‘Muy beautiful’.”

Ella Llevaba folletos de WhyIslam y CD’s islámicos educativos en español para entregar a cualquier persona que tuviera curiosidad. Uno de los aspectos más destacados del viaje, según Morales, fue el tener la oportunidad de posar al lado y tomarse una foto con una monja mexicana, una meta que quería alcanzar para señalar que la modestia es mutua, tanto en el catolicismo como en el Islam. La foto se difundió después de que Morales la publicó en Facebook y espera que sirva como un recordatorio de lo que los musulmanes y los latinos tienen en común.

Incluso después de su regreso de México, Morales sigue colaborando con la comunidad en México y organizaciones islámicas como MCWC en los EE.UU., para facilitar la distribución de recursos a los musulmanes en México.

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